
- que consiga configurar a impressora no ubuntu!
- que consiga conectar o ubuntaum e o lec-toc ao mesmo tempo.
- que consiga fazer o gravadô de dvd funcionar como deve.
amém.
Muito mais generoso que o cão míope, el MoyoKoyo Aquino prefere presentear a humanidade com três cuentos navideños:

La vida prometida.
Marcelino duerme placidamente pensando en lo que comió, el pavo ahumado, los romeritos y el bacalao, los whiskies y la sidra para brindar, los abrazos navideños siempre le han gustado, que risa compartir la vida entre ensaladas y ponche. Que sabrosura eso de mecer al niño en pares, ver a Silvia tan linda, con ese brillo especial en los ojos y él buscando en ese brillo su reflejo, su sonrisa carmín y perla, el baile después y la esperanza en la vida y el amor.
La juventud y la vida prometida; mientras piensa en lo comido, lo bebido y lo bailado, en el beso de despedida, sonríe primero y siente un calorcillo interno, después carcajea y ese calor quema y en ese duerme vela siente el frío voraz que lo rodea, escucha las voces del personal que lo insta a subir a la camioneta para ir al albergue pues se espera un recrudecimiento del frío por la madrugada. Masculla una imprecación y aturdido por el alcohol avanza en fila entre otros tantos indigentes hacia la camioneta, esperando en el albergue volver al pasado atesorado.

El nuevo amor.
Abre sus regalos con prisa, solo piensa en él, en lo que pasó ayer, desearía que pasase la navidad en segundos para volver a verlo, a tomar una copa y brindar con él, aunque no sabe a donde se dirige poco importa, ¿qué más puede una chica esperar? Que delicioso sería estar con él, pero esta la esposa y ahora ella es la amante.
Sonríe para sus hijos y les sirve ponche y manzanas al horno, abraza a sus cuñados y suegros mientras se prueba el colgante que su marido, siempre con gusto esplendido, le ayuda a colocar, “Una joya para la más preciada de las joyas, te amo Marta”, “Y yo a ti, eres muy guapo Manuel, el más guapo, el mejor marido, gracias”, entrega su regalo y celebran entre abrazos, son las doce de la noche y antes de cenar brindan con champaña. Ella casi pierde la noción de que es lo que hace allí, solo siente el amor profundo e inmenso, como cuando conoció a Manuel y supo que estaban destinados a pertenecerse. Sonríe alegremente a todos mientras siente las manos de su amante recorriéndola, aun es joven y tiene ilusiones románticas, bebe una copa más de champaña y desorientada por el líquido divaga entre lo que puede ser su futuro, pragmática como siempre ha sido, como le fue enseñado, se solaza bebiendo otra copa más y siente paz y alegría por el futuro incierto, después de todo está enamorada en Navidad.
Día de trabajo.
Hizo cuentas largas, mientras recibía el regaño de su jefe, “Última vez que llegas tarde, última, te he dado muchas oportunidades y no las aprovechas. Punto. A tu puesto y punto.” “Cabrón hijoeputa”, pensó, pero rápido olvido el asunto, necesitaba paciencia y calma porque la tienda quedaría atestada y hasta que el último cliente no se fuera tendría que estar en su puesto, esperando vender la cuota para ganar miserable comisión, pero la necesitaba para costear la modesta cena navideña y los regalitos para sus hijos, más que nada ropa para el mayorcito que crecía y todo le venía corto y para la niña que era su adoración una muñequita. “Papi vuelve temprano para cenar el pavo, ¿si?” le dijo al salir y ríe pensando en ello, olvidó el regaño y la precariedad, se enfocó en Carmela, su esposa que hoy no trabajaba y estaría estirando el dinero para comprar sidra y una botella de tequila para él y sus compadres, no habría pavo pero el pollo rostizado haría su vez y después al dormir los niños le juraría como desde hacía ocho años su amor incondicional; vendería la cuota y dos tantos, en navidad todos compran.
Pasó el día y cerro sus cuentas, compró un ramo de flores para Carmela, al entrar sintió un calorcillo delicioso, rodeado de aromas invitantes, tenía hambre, casi no consiguió parar las lágrimas cuando salieron los tres listos para la celebración y le gritaron ¡Feliz Nochebuena! Abrazando a todos, pensó en el trabajo cansado, en lo duro de conseguir apenas ese poco de parafernalia, ese inútil oropel para toda esa felicidad suya.






